1) País y NIF (por qué importan)
El país condiciona el tipo de operación (interior, UE, extracomunitaria) y puede afectar a cómo se trata fiscalmente una factura.
Buena práctica: mantener país correcto en contactos y revisar NIF cuando sea relevante (p. ej., intracomunitario).
2) Exento de IVA / IGIC / IPSI
Este ajuste tiene impacto global. Suele usarse cuando la actividad es íntegramente exenta.
Si hay escenarios mixtos (parte con IVA y parte exenta), muchas asesorías optan por separar operativa/criterios según su forma de contabilizarlo.
3) Recargo de equivalencia
Si el cliente está en recargo, conviene reflejarlo en configuración para que el tratamiento sea consistente.
4) Varias actividades (autónomos)
Si el cliente tiene múltiples actividades, puede ser útil:
dar de alta actividades,
categorizar documentos por actividad,
y, en algunas integraciones, exportar por actividad para cumplir requisitos del software contable.
